jueves, 22 de enero de 2015

Project Almanac: Arreglar el pasado para estropear el presente

De camino a los Oscar uno se topa con alguna que otra joya como "The Babadook" y otras películas que, sin brillar, se atreven con género y realización bastante manidas. "Project Almanac" vino firmada en la producción por Michael Bay, lo cual invitaba a imaginar dosis ficticias de enormes dimensiones. Al final el producto es entretenido por traer por fin a la realidad lo que haríamos con una máquina del tiempo en nuestras manos -especialmente si fuéramos adolescentes- así como explicar sin exageradas maniobras físicocuánticas por qué todo lo que variemos en el pasado que una vez vivimos puede cambiar el futuro mucho más de lo esperado.

Y hasta aquí la máxima de "Project Almanac" que, sin embargo, da mucho de sí por la diversidad de situaciones que plantea, las diversas reacciones que cada perfil tendría si obtuviera semejante poder y la innegable conclusión. Meteremos la pata, nos percataremos de ello pero, tarde o temprano, volveremos a caer. Nos encanta tropezar con esa piedra. Suspendiendo con energía la realización de Dean Israelite, que apuesta por saturarnos con la falsa grabación casera para presentar y desarrollar toda la acción -¡qué mareo!-, hay que aplaudir la interpretación de Jonny Weston. Quizá algo sobreactuado en su faceta más empollona pero interesante evolución y desesperación la suya que contagia al espectador más frío. Sobre la idea y la forma de desmenuzarla hay poco que criticar igualmente, pues está muy bien llevada en forma y contenido hasta el punto de entender y casi vaticinar qué decisión tomará el protagonista ante un cambio fundamental en la línea espaciotemporal.

Cinco amigos y un destino: cambiar el suyo.
Una hora y cuarenta seis minutos de idas y venidas para demostrarnos, quizá como pocas películas de viajes en el tiempo han hecho, que el pasado es como la Torre de Pisa: quizá en el presente pudiéramos tener medios para solucionar sus taras pero, tarde o temprano, si no cae hacia un lado lo hará hacia otro. Porque nuestra Historia quizá no esté escrita y seamos nosotros los que cogemos la pluma pero, desde luego, no admite tachones ni cuentas nuevas. 

otiuMMaximus

- Adoramos el género de los viajes en el tiempo. Totalmente subjetivos al decir que merece la pena quizá no ir al cine pero sí verla.

Jesús Clemente Rubio