miércoles, 28 de enero de 2015

Guía Washington D.C.: Dos días en el epicentro del mundo

que-ver-washington-dos-dias-donde-dormir-guia-turismoEl epicentro del mundo no sólo no desmerece esta denominación sino que la justifica al menos en la faceta turística y monumental. Viajar a Washington D.C es recorrer de un plumazo pasado y presente de un país que sabe a continente y un mestizaje de ficción y realidad que agrada al viajero más exigente. Tanto de día como de noche, la que lleva el nombre de uno de los Padres Fundadores y primer presidente de Estados Unidos luce las cualidades que definen la mentalidad estadounidense en lo que a monumentos, memoriales, tributos y decoración urbanística se refiere: amplitud, músculo, homenajes varios y mucho, mucho patriotismo. Estados Unidos nos enseña cómo amar a tu país a través, lo que son las cosas, de la única ciudad que ni es ni pertenece a estado alguno.



La bandera de los Estados Unidos es motivo
de orgullo patrio para sus habitantes.

Más allá de la hipocresía y dobles lecturas que uno pueda aportar sobre los estadounidenses, si nos ceñimos al asunto patrio desde luego nos ganan y por goleada, a Europa en general y, en especial, a España. Orgullosos de himno y bandera para ellos estos y otros símbolos sólo quieren decir una cosa: unidad entre paisanos. Tendrán muchas diferencias unos y otros, pero siempre encontrarán en escudo y nación un terreno común. Por eso la zona principal y punto de partida de tu visita a Washington D.C será el National Mall, el foco nacional de todas las miradas.

Los caídos en la IIGM también tienen su
tributo en el 'National Mall'.
En una explanada de casi tres kilómetros cuadrados disponen multitud de memoriales, tributos y monumentos dirigidos a recordar a los caídos en guerras, a las personas y palabras más influyentes y determinantes en la historia del país, a los estadounidenses mismos. 

El monumento sobre Vietnam se compone
de dos partes y es sobrecogedor.
Insisto, no nos metemos a valorar qué otras muchas cosas hace mal E.E.U.U, sino que aplaudimos la consecución de conservar y mantener vivas ciertos valores e ideas así como la gente que luchó por ellas. Prueba de ello el monumento sobre Vietnam y su sobrecogedor muro, las dos guerras mundiales o también los que lucharon o cayeron en Corea. 

Disfruta la caída del sol en pleno 'National Mall'. No te arrepentirás.
El Memorial Washington se erige
imponente en el centro de la
explanada.
Todos ellos se disponen a ambos lados del Lago Memorial escoltado al Este por Lincoln y al Oeste por el Capitolio, mientras que en el centro aguarda al memorial Washington erguido como faro y casi eterno vigilante del mundo libre. Recuerda que subir a él merece la pena y es gratis a no ser que reserves con antelación y por Internet tu billete, que cuesta poco más de un dólar y te garantiza acceso para el día elegido sin esperar colas ni tener que ir a primera hora para no quedarte sin tu entrada -que es lo que tienen que hacer los que no opten por esta vía-. Así pues, gratis o pagando, es un ascenso que justifica el esfuerzo por la panorámica de 360 grados que ofrece sobre el National Mall.

El templo que alberga la estatua de Lincoln
impone incluso de noche.
Abajo, además de los citados, aguardan otros monumentos a Martin Luther King -hasta hace unos años su recuerdo se reducía a la baldosa sobre la que pronunció el discurso "I have a dream"-, a Jefferson -objeto de burla dado que al estar tan apartado apenas es visitado-, Roosvelt -con una excelente representación de las cuatro libertades de su famoso discurso homónimo- y, por supuesto, Lincoln. 

Te recomendamos exprimir
al máximo tu visita a Lincoln leyendo
cada dato del monumento.
Qué decir que no esté escrito sobre el generoso pero firme semblante de esta escultura de uno de los mejores presidentes de Estados Unidos, testigo de cuanto sucede en el centro político de la nación que una vez gobernó y por la que tanto luchó. Un solemne pedazo de Historia al que entregarás con gusto tu tiempo pues el espacio invita a la meditación y reflexión, además de desbordar belleza.

Tan simpático como trabajado
es el monumento a Einstein.
A estas alturas ya habrás analizado con tino que los norteamericanos, una vez más, son extraordinariamente hábiles para las labores turísticas y para el "marketing del autobombo" y que por ello dispusieron tamaña explanada, con vistas a en el futuro ir añadiendo más y más figuras, monumentos y homenajes. Es así. Prueba de ello es el extremo noroeste, en el que un gigantesco Einstein no lleva mucho tiempo sentado en actitud didáctica en un conjunto que exhala simbología. Sus trabajos, obsesiones, aportaciones al mundo e incluso parte de su personalidad se dan cita en la escultura del brillante físico.

Itinerario recomendado
El Capitolio debería ser una de tus primeras paradas.
Si bien tu itinerario no ha de obcecarse con un orden exacto, ten en cuenta un par de cosas para no volver sobre tus pasos una y otra vez: en un extremo está el Capitolio, sede de las dos Cámaras que legislan en Estados Unidos y en el otro el monumento a Lincoln. En el centro el memorial Washington y dispuestos a ambos lados el resto de monumentos. Por ello, y como habrás imaginado, lo ideal es partir de uno de los extremos -recomendamos hacerlo desde el Capitolio apostando, incluso, por sus visitas guiadas- y, siempre por uno de los lados, caminar hasta alcanzar el memorial Washington. Una vez visitado éste -que podrás hacerlo antes o después del Capitolio-, continuar por el lado anteriormente elegido hasta llegar a Lincoln, adentrándote en los jardines del National Mall lo suficiente para dejar vistos el resto de monumentos. A la vuelta idéntica fórmula, además de disfrutar de la mítica imagen en la que Forrest Gump se reencuentra con Jenny en la Reflecting Pool -o piscina reflectante-

Si puedes, visita la ciudad tanto de día como de noche. Tus ojos lo agradecerán.
Sea de día o de noche la visita merece la pena pero siempre -SIEMPRE- ha de culminarse con la Casablanca, al norte del National Mall, fuertemente vigilada y custodiada y que, como sabrás, sólo podrás ver desde un punto algo alejado y valla mediante. Aún así, suspirarás aliviado al comprobar que aún resiste de una pieza pese a haber sido destruída cientos de veces en la ficción.

Con un ritmo relajado y habiendo comenzado el día temprano habrás paseado en una sola jornada por la columna vertebral e incluso articulaciones del Washington más monumental y turístico, pudiendo dedicar al completo la segunda jornada al aspecto cultural.

El complejo de museos más grande del mundo
Como el resto de museos, el del Aire
y Espacio es muy visual e interactivo.
La fundación Smithsonian se asentó en la capital estadounidense con la idea de mostrar al mundo su tremendo potencial desde la propia arquitectura hasta la última pieza del más pequeño de sus museos. Tanto es así que le "recordaron" que su edificio principal, el castillo rojo que asoma en la mitad este del National Mall, debía impactar al visitante siempre algo menos que la Casablanca y el Capitolio, por aquello de no desafiar la fuerza suprema que ha de ser el "núcleo político del mundo libre". 

Una réplica exacta del primer aeroplano de
la Historia.
No te sorprenderá saber por tanto que los 13 museos que escoltan la parte este del National Mall comprenden el mayor complejo museístico del mundo, por lo que dedicarlos un día -más aún sabiendo que cierran a las 5:30 de la tarde y que son gratuitos- es, cuando menos, menester. Si bien para gustos colores consideramos que existen -y han de existir- elementos que universalmente sean ensalzados y vitoreados; tal caso es el de el Museo del Aire y el Espacio y el de Historia Americana.

Las recreaciones de los museos son
espectaculares.
El primero por adentrarse en dos interesantes mundos.Uno de ellos, tan perseguido y soñado por el hombre que le obligó a desarrollar todo su intelecto y capacidad para lograrlo, volar. El otro supuso la culminación de esa ansiedad de conocimiento del ser humano; la conquista del espacio. En ambos recorrerás el nacimiento, evolución y puntos álgidos del mundo de la aviación y la carrera espacial, con todo lujo de detalles si así lo deseas o bien quedándote en la "negrita" gracias a, una vez más, una apropiada carga audiovisual y una extraordinaria interacción. 
El museo reúne todos los esfuerzos del Hombre por llegar al espacio.
Para no desvelarte las sorpresas del museo ni tampoco aburrirte con detalles que sólo contribuirían a destriparte la visita, ahí van dos; ¿qué te parecería poder tocar el único pedazo de la Luna expuesto al público en nuestro planeta? ¿Y ver de cerca -casi tocar- aviones reales que combatieron en la II Guerra Mundial?. A nosotros también nos pareció increíble.

La Historia de Estados Unidos, desde el principio.
Sobre el museo de Historia, incluso si eres radical en el rechazo de todo patriotismo o bien acérrimo sólo del que debes a tu país, lo disfrutarás. Porque aunque la doble moral norteamericana aquí sólo sonríe a los suyos y su pasado -con una autocrítica bastante camuflada y endeble- estamos nuevamente ante un modelo a seguir en lo que se refiere a disposición de los escenarios, los relatos de sus protagonistas y el tratamiento de los espacios a la hora de diseñar un museo. Cada esquina es un detalle, cada escrito un cúmulo de interesantes datos, todo el museo es Historia.

"El precio de la Libertad" es una de las secciones dedicadas a los caídos.
Como verás, con dos días completos habrás explorado mucho más allá de la superficie la capital de Estados Unidos. Oirás voces que reniegan de lo que allí vieron; la mayoría vienen de Nueva York de excursión y Gran Manzana sólo hay una, esto es otra cosa. También te preguntarás si merece o no la pena la visita: un rotundo sí hemos de responder, salvo que tu estancia en Nueva York o tu ciudad base sea corta y quieras exprimirla al máximo allí donde te alojas. Pero lo que vieron nuestros ojos y, sobre todo, sintió nuestro corazón al contemplar e interiorizar el contenido del National Mall y su estética diurna y nocturna -con una caída del Sol inolvidable- merecieron cada kilómetro y minuto desde Nueva York hasta aquí. Sin olvidar sus museos, gratuitos y superiores a cuantos hayas visto -salvo nuestro amado Prado-, que hacen que en Washington no exista día gris pues siempre podrás refugiarte del temporal en edificios repletos de cultura.

Hay muchas formas de entender la Historia y cultura, las tradiciones y costumbres de la sociedad estadounidense, pero sólo una te la explica sin articular palabra: Washington.

Fairmont, el descanso de los Padres Fundadores
El Fairmont se ubica en una escondida calle
que garantiza un ruido mínimo.
Si los Padres Fundadores hubiesen puesto tanto empeño, ganas, voluntad y esfuerzo en la creación de un hotel y no de una nación, ése habría sido el Fairmont Hotel. A 20 minutos a pie del National Mall y con excelentes conexiones, en plena calle 24 esquina con M, se erige un edificio de corte clásico plantando cara a otros de similar diseño y tradición como puede ser el Westin. 
Sin embargo, Fairmont invita, como las mejores cosas de la vida, a no detenerse en el exterior y asomarse a un interior que presenta un minimalismo inesperado con los dorados y las formas cuadradas reducidas al detalle vintage en lugar de a la abundancia barroca.  

La terraza exterior repite el diseño del espacio interior jugando con las luces,
maderas y zonas ajardinadas.
Así, un hall más propio de estancias modernas y veraniegas que de un hotel de estas características abarca la ayor parte del generoso hall principal, como generoso es el mostrador de recepción en el que las colas siempre son mínimas debido a las hasta 6 personas que atienden de manera ordenada y servicial al visitante o cliente. Con semejante trato y carta de presentación no quisimos imaginarnos lo qeu nos aguardaba como clientes de la Gold Floor, una planta reservada al viajero más exigente y que otiuMMadrid no dudó en elegir para contaros de lo bueno, lo mejor. Y hemos de decir, por si aún no lo sabíaís que sí, que los ricos también lloran, pero no será por ser ricos, pues desde luego viven como Dioses.

Como miembro 'Gold' siempre tendrás sorpresas
y detalles en la habitación.
Para empezar, como cliente de la Gold Floor no harás check-in donde el resto de los mortales. Recuerda, oh Zeus, que tu condición Gold te convierte en deidad, y por ello será en la propia planta -ubicada en un noveno piso- donde te recibirán de manera privada con todo lujo de detalles, servicios, información y trato. 

24 horas para servirte un buen té, refrigerio o zumo. Es la máxima de la planta
más exclusiva del hotel.
Antes de ser conducido a tu habitación donde siempre espera algún obsequio -en nuestro caso fue una bandeja con quesos y fruta variada que casi nos hicieron olvidar que teníamos todo un Washington por visitar- te explicarán que tanto la zona común como el comedor son privados y exclusivos para clientes de esta planta. He ahí la respuesta de por qué incluso en los hoteles de más alto standing rara vez te cruzas con personalidades y famosos como resultado de su trabajo, y no de profesión -vamos, famosetes-. En la zona común un mueble en forma de L dispone arriba y abajo refrigerios, cafés, tés y fruta, pastas o similares 24 horas al día los 7 días de la semana. 

Tus hijos también caerán rendidos al Fairmont.
Así que ademas de ser Gold puedes convertirte en el cliente glotón del hotel. Tan simples somos que lo que nos conquistó fue el rincón dedicado a las "chuches", donde puedes abastecerte cuanto quieras y las veces que quieras de innumerables golosinas para tu viaje. Por si te planteabas esquivar esta planta, padre o madre de familia, porque tus niños no aprecian semejante categoría, aquí les convencerás de que Fairmont es un paraíso infantil.

Las habitaciones en la 'Gold Floor' son espectaculares.
He aquí una parte del salón dormitorio.
No nos olvidamos de la habitación, claro, el motivo de tu reserva, el destino de tu dinero, el elemento que marcará notablemente tus impresiones sobre Washington. Si es así, se convertirá entonces en tu ciudad favorita, pues las habitaciones de la Gold Floor albergan bajo altos techos e importantes dimensiones una cómoda y confortable cama en el mejor entorno acústico de cuantos puedes tener en la ciudad, tanto por localización del hotel como dentro de él, pues la Gold Floor se caracteriza por la ausencia de ruído y el escrupuloso respeto por el silencio.

Los baños están completamente equipados
y ofrecen las máximas calidades.
Muebles, televisión, mesillas, terraza... todo pertenece a un escalón -o una escalera entera- más de lo que estás acostumbrado en un hotel lujoso, pues asistimos a la quintaesencia del glamour y el lujo. El baño es también repite en presencia y amplitud para garantizar que tu estancia esté a la altura de donde te encuentras: la capital de Estados Unidos.

otiuMMaximus

- Cada monumento del National Mall.
- Los museos, en especial el del Aire y Espacio y el de Historia.
- Hoteles como Fairmont garantizan un viaje pleno.

otiuMMenester
- Museos y monumentos son todos gratuitos salvo el dólar que te costará reservar con antelación la subida al Washington Memorial.
- En dos jornadas puedes hacer ambas cosas pero sé inteligente; destina el día de mal tiempo -de haberlo- a los museos.
- Fairmont Hotel se ubica en el 2401 M Street Northwest y desde 150 euros puedes reservar habitación en www.fairmont.com/washington.

Jesús Clemente Rubio