martes, 17 de junio de 2014

Mérida y Hotel Cerro Príncipe: Vamos, ven, se enciende la ciudad...al son del jazz

escapadas-desde-madrid-verano-2014Emérita Augusta. Márida. Mérida. Una de las ciudades testimonio de los variados y longevos legados que diversas civilizaciones han dejado a su paso por nuestra península. Con motivo del próximo e internacionalmente famoso Festival de Teatro Clásico, que tendrá lugar en la ciudad extremeña del 2 de julio al 24 de agosto, otiuMMadrid se ha paseado por sus calles para dar cuenta de qué hacer durante la jornada hasta que comience uno de los múltiples espectáculos programados.

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Roma dejó un rastro que, afortunadamente,
se puede seguir hoy día por toda la ciudad.
Con tamaña tierra y bondades que tiene Extremadura, suponía realmente difícil el elegir un enclave como capital de la Comunidad Autónoma. Si los romanos la eligieron para retiro de sus veteranos (eméritos, de ahí su primer nombre), los visigodos la erigieron como capital de todo su reino y los árabes la pelearon hasta conquistarla, nosotros al menos le debíamos tal reconocimiento. Porque Mérida es un auténtico placer al viandante ya desde el más breve paseo por sus calles -ojo al inclemente calor veraniego, protégete-, una delicia para el turista y toda una experiencia para el viajero ávido de adoquines, plazas y monumentos rebosantes de historia.


No sólo de teatro y anfiteatro vive Mérida;
la ciudad está llena de monumentos.
Aquí el Consorcio lo pone fácil: por 12 euros proponen una entrada única a un total de ocho complejos que te llevarán un día entero si quiere s visitarlos como merecen, algo más si optas por un recorrido más relajado, pausado y con tiempo para otros entretenimientos -como el citado Festival Internacional de Teatro Clásico o la aún vigente Ruta de la Tapa- que ofrece la ciudad. Si bien cada uno de ellos merece mención aparte, creo fundamental optar por un par de ellos por sendos motivos: no destripar la totalidad de la visita y ofrecer un inmejorable avance de cuánto da de sí a través de joyas como la Alcazaba, el Teatro y el Anfiteatro.

Actores y gladiadores
El recinto del teatro respira historia y encierra
un notable diseño.
En 1993 la Unesco se dio cuenta de lo que habían hecho de Mérida los romanos, sobre todo, aunque también visigodos y árabes: Patrimonio de la Humanidad. Y lo es por lo que hicieron entonces el emperador Augusto y promotores como Agripa, famoso por promover otro gran diseño romano: el Panteón de Roma. Pero el que hoy nos ocupa lo tenemos en España y quién diría en los años 15 y 16 a.C a los romanos que, 2.000 años después, su excelente acústica, envidiable arquitectura y prodigiosa construcción no requieren de ningún tipo de avance moderno para ser, por contra, de los escenarios más idóneos para representaciones teatrales.

El Teatro sirve de escenario para el Festival Internacional.
El vecino del teatro en este complejo monumental nada tiene que envidiar al primero: un discreto pero histórico anfiteatro que da cuenta y huella de aquellos encarnizados combates de gladiadores aunque, eso sí, mucho más "justos" y "reglamentados" que aquellos de fieras devorando a cristianos. Te recomiendo hacer un alto en el camino para sentarte en sus gradas o adentrarte en la arena y permanecer allí, de pie, perdiéndote en memorias seculares.

Gladiadores lucharon aquí hace cientos de años por honor, libertad... y dinero.

De vuelta a la realidad, y en el acceso a la arena precisamente, encontrarás una breve pero muy didáctica descripción y clasificación de los gladiadores que combatían por más dinero en unas horas que un legionario en todo un año. Es lo que tiene jugártela ante enormes esclavos ataviados con todo tipo de armas. Cabe mencionar en este aspecto la plausible labor del Consorcio de Murcia con respecto de los paneles informativos en los monumentos: nada de hacer dinero con guías suplementarias y no incluidas en el precio de la entrada: aquí con los tableros y letreros repartidos por los complejos es más que suficiente para hacerte un esquema mental de lo que fue y es la tierra donde pisas. 

Las vistas desde la Alcazaba son inmejorables.
De la Alcazaba te invitamos a descender por sus pétreos pasadizos hasta los estanques para conocer los sistemas de llenado y vaciado de las cisternas romanas o ascender a las murallas para descubrir la estratégica disposición defensiva de la fortificación que mantuvieron árabes tras construirla romanos y conservarla visigodos. Desde allí obtendrás además la mejor panorámica del puente romano de la ciudad, famoso por estar presente en el 90% de las postales emeritenses. El circo romano, la casa de Mitreo y Columbarios, los restos arqueológicos de Morería o la cripta Santa Eulalia completan la oferta de pago de los monumentos. También están incluidas claro la en ocasiones gratuita visita al Museo Nacional de Arte Romano y también el Visigodo que, aunque menos atractivo, recordemos que alude a una civilización que estableció aquí la capital de su reino.

Son muchos (muchísimos) los lugares donde comer y dado que nosotros coincidimos con la Ruta de la Tapa poco podríamos decirte sobre los restaurantes de la ciudad, pero sí podemos -y debemos- ensalzar un alojamiento en la cercanísima localidad de La Garrovilla que, valga la coincidencia, acoge un excelente restaurante: Hotel Rural Cerro Prieto. 

Figuras del jazz decoran paredes y dan nombre
a las habitaciones.
A ritmo de Jazz
Decía nuestro Federico García Lorca que las únicas cosas que EE.UU ha dado al mundo han sido los rascacielos, los cócteles y el jazz. Y otro representante nuestro, el Hotel Rural Cerro Príncipe, viene a rendir un merecidísimo tributo a uno de los géneros más destacables de la música negra. TODO es Jazz en este recinto, pero nada de fanáticas saturaciones, barrocas decoraciones sin gusto o forzadas menciones a la música: aquí todo posee un regustín rural aderezado con ornamentación chic y paredes y techos con gusto


La habitación más básica luce así de amplia.
Constanza, Lola y Pepe regentan un auténtico espectáculo para los sentidos: la bienvenida a ritmo de suave y melódico jazz: el trayecto hasta tu habitación repleto de menciones y elementos relacionados y el destino: amplias (¡¡amplísimas las básicas, no te imaginas las suites!!) estancias de elevadísimos techos, equipados y vistosos baños y minimalistas habitaciones nominadas todas ellas con nombres propios y figuras del Jazz
Hasta el más mínimo detalle recuerda a uno de los géneros más famosos de la
música negra.

Con las instalaciones exploradas hasta la saciedad sin encontrar peros, hablemos del servicio: la familiaridad de la regencia sólo se traduce en un trato más cercano y amable, pero nunca renuncia a la debida diligencia y profesionalidad. 


Pasear por el hotel es darte un garbeo
por la historia del Jazz.
Con todo, y por señalar un aspecto a mejorar por culpa en gran parte al quisquilloso oído de un servidor, la música ambiental debería quitarse algo antes y encenderse un pelín más tarde pues, en determinadas habitaciones, se puede sentir la melodía. Tampoco es que sea un mal despertar, ni mucho menos... de hecho, recordad coger los tapones, pues el campanario del pueblo abrirá vuestros ojos desde las 8 a todas las "en punto". Cuestión de gustos y, en ningún caso, queja o crítica negativa reseñable.

No te dejes engañar por el tamaño: la cantidad
a la carta es aún mayor.
Claro que este tipo de establecimientos que nada dejan al azar y tan mimado tienen todo suelen flaquear en la mesa: los restaurantes no están muchas veces a la altura. Esta no es una de ellas; Juan Carlos Ramos dirige un establecimiento que aboga por cocina tradicional con toques de vanguardia en la que la relación calidad-precio es inmejorable (unos 10 euros por plato a la carta) hasta que te lo ponen delante y es entonces la cantidad la que te hará frotarte los ojos: seguro que tamaño plato esconde un sabor deficiente. 


Las patatas confitadas con jamón suponen una
excelente elección para compartir.
Nada más lejos de la realidad: nosotros escogimos todas las opciones del día para comprobar si eran uno o varios los platos estrella, y la recompensa gustativa fue enorme: patatas confitadas con jamón ibérico, también presente de manera crujiente en el estupendo salmorejo; solomillo con una deliciosa salsa de queso y ensalada con rulo de cabra y frutos secos. Tal y como lucen en las fotos, saben. Y cuando nuestro estómago amagaba con colgar el cartel de "lleno absoluto" llegaron dos copas de helado, una de ellas con brownie, que remataron un diligente y atento servicio y un entorno de ensueño: la terraza del hotel.

El solomillo con salsa de queso o pimienta estaba tierno, jugoso y delicioso.
En ella encontramos un valor añadido durante los meses de verano que, por si fueran pocas las excusas y argumentos facilitados en este artículo para que elijas el Hotel Cerro Príncipe, te convencerá definitivamente: espectáculo de Jazz en vivo mientras cenas o te adentras en la sobremesa. Noche veraniega, jazz y copas a unos cuantos escalones de tu alojamiento. Y te recuerdo, una vez más, que el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida está a la vuelta de la esquina. Como decía la versión española de "All that jazz": "Vamos ven, se enciende la ciudad... al son del jazz".

otiuMMaximus

- Teatro, turismo, gastronomía, música y alojamiento. Si Mérida merece siempre una visita, en verano, al menos, dos.
- La huella romana en Mérida.
- El servicio del Hotel Cerro Príncipe y la oferta culinaria de su restaurante.

otiuMMenester

- ¿Dónde? Entrada para los monumentos de Mérida en las taquillas de los complejos. Hotel Rural Cerro Príncipe. C/Miguel de Unamuno, 6. La Garrovilla (Badajoz). 924 33 53 95. info@cerroprincipe.com
- ¿Cuándo? Mérida siempre merece ser visitada, aunque ojo al calor veraniego. Los monumentos están abiertos todos los días salvo los museos que cierran los lunes. Atentos al 2 de julio con el arranque del 60º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Mariló Valsera, Javier Gurruchaga, Pepón Nieto, Anabel Alonso, Alejo Sauras... te sonarán todas las caras, te deslumbrará cada actuación. www.festivaldemerida.es
- ¿Cómo? En tres horas y media la N-V te dejará en Mérida, 15 minutos más te separan de La Garrovilla.
-¿Cuánto? 12 euros cuesta la entrada única al complejo monumental de Mérida pero existen reducidas de 6 euros para estudiantes, jubilados y otros colectivos. Respecto de la noche en el Hotel Rural Cerro Príncipe, la habitación doble parte de 60 euros la noche en habitación doble y temporada baja.


Jesús Clemente Rubio