jueves, 15 de mayo de 2014

Snowpiercer Rompenieves: Cuando el Hombre extinguió la humanidad

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La humanidad estaba llamada a ser responsable de su propia su extinción. 
Snowpiercer (Rompenieves) nos traslada a un futuro más bien inmediato en el que la enésima metedura de pata de nuestra ciencia desemboca en un mundo congelado e inerte. Sólo unos pocos sobreviven, los afortunados que embarcaron en el arca mecánica... e incluso ahí dentro y con la raza a punto de desaparecer, uomo uomini lupus, el hombre seguirá siendo un lobo para el hombre.


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Tendrás hambre de más minutos de
todos los personajes.

Chris Evans, Song Kang-ho, Tilda Swinton, Jamie Bell, Octavia Spencer, Ewen Bremmer, Ah-sung Ko, John Hurt, Alison Pill... y así hasta el último. Porque todos los actores que aparecen en el film merecen ser nombrados, aplaudidos y películas propias (de hecho muchos de ellos las tienen o las han tenido). No es que sea un elenco con grandes nombres o rostros extremadamente conocidos, pero cuando en una película plagada de principales y secundarios no quieres que desaparezca ninguno, incluso los villanos que despiertan en ti un irracional rechazo sólo colmado por su muerte los quieres hasta el último minuto de metraje. Empiezo por ellos porque, al igual que en la película, cada uno es un vagón indispensable del tren completo, la película, cuyo maquinista (director) y técnico (guionista) es Bon Joon-Ho. Innegable la mano asiática en los primeros planos de las partes del cuerpo e incluso en el guión y las interpretaciones, inmejorable su batuta para dirigir a tanto coloso de la gran pantalla.



Pese a la suciedad y degradación del tren de cola, asistirás a planos
hermosos y culpables de que el cine sea arte.
Otorgado el 10 a los actores y la profundidad de cada uno de los personajes que encarnan -por Dios, incluso un cocinero que pasaba por allí se luce en sus 5 minutos- echemos un vistazo al argumento. Repleto de giros con exitosas transiciones que uno apenas nota, el punto fuerte es la segmentación por vagones: cada uno encierra una historia, incluso un género -acción, drama, tragedia, comedia negra- pero, al ojo del espectador, lo que hay es una constante expectación por qué sera lo siguiente y satisfacción por cómo culminó lo anterior. Como cuando Bruce-Lee subía los pisos de la pagoda en "El Juego de la Muerte", pero aquí los diversos niveles parecen ser casi infinitos. Como las sorpresas, nada surrealistas y muy bien encajadas en cada momento.

Cada vagón guarda un momentazo
argumental.
Que un escenario tan cerrado como un tren sea capaz de transmitir un vasto mundo plagado de emociones y experiencias está al alcance de unos pocos, que siguen concibiendo el cine como una obra de arte y, por tanto, arte es la principal premisa. Sin decoros, florituras ni paja. Puro cine. Snowpiercer es el gran tapado de la temporada, quizá su bandera surcoreana en la producción en lugar de estadounidense la relegue a ser la reina de los segundones pero, si todos apostasen por ella como por más de una -y de cien- bazofias de Hollywood, insisto, todos estaríamos hablando del Rompenieves y de un Chris Evans tan en forma como el del Capitán América. Que tomen nota nuestras salas de cine por ejemplo, pues sólo unas pocas se han dignado a exhibir esta maravilla del celuloide.

otiuMMaximus

- La mezcla de ambientes sin salir del tren: el asfixiante, el relajante, el alegre, el trágico...
- Chris Evans brilla no por la opacidad del resto, pues están inmejorables: imagináos pues su calidad interpretativa.
- Los giros argumentales poseen un completo sentido y recorrido, al igual que cada personaje.

Jesús Clemente Rubio