jueves, 16 de mayo de 2013

Selva de Irati: ¡Qué sano es perderse!


Pese a su edad, el viejo continente siempre tiene algo nuevo que ofrecer. Y buena parte de ello se debe a nuestro país, rico en todo menos en dinero. España es territorio de contrastes, desde zonas desérticas como Almería hasta una sucesión de lagos y verdes montes como Asturias. También bosques. De hecho, poseemos el segundo hayedo-abetal más grande de Europa, sólo superado por la Selva Negra de Alemania, pero nosotros somos más simpáticos y cercanos, así que punto para los españoles. El caso es que desde el corazón de Navarra y más allá de la frontera francesa se extiende un tapiz de tonalidades cambiantes en función de la estación pero, en cualquier caso, una excelente opción para aquellos que buscan cambiar de aires, de tierras, de aguas...de vida. Vístete de Tarzán y, al menos por unos días, piérdete en la Selva de Irati.

Abunda el agua. Encontrarás ríos, lagos, embalses...
El fútbol como unidad de medida
Entiendo a los colegas periodistas que, en un alarde de tragedia, eligen siempre hablar de campos de fútbol en vez de hectáreas cuando se refieren a bosques incendiados. Suponen que un país con semejante fracaso escolar pero que ha ganado las dos últimas ediciones de la Eurocopa y un Mundial entiende más de medidas de campo de fútbol que de hectáreas. 

Pues bien, coincidiendo con otros críticos en la materia, recalcaré que un campo de fútbol no equivale a una hectárea, sino a media, siempre hablando en términos aproximados. Con esas, y para que os hagáis una idea, la Selva de Irati consta de unos 34.000 campos de fútbol o, siendo más precisos y diligentes con esta profesión, 17.000 hectáreas. Por eso, más que una escapada, la Selva de Irati constituye una traición en toda regla a la urbe, cometer adulterio con la naturaleza en detrimento de una ciudad que nos tiene más que agotados. Aunque intentar recorrer cada rincón y recodo de este paraíso verde puede resultar aún más cansado.

Dos entradas, dos salidas
En otoño disfrutarás de la mejor
versión del hayedo.
Por ello, el ayuntamiento navarro, genial en su elaboración sobre mapa de los itinerarios, resalta dos accesos al recinto ecológico, que se corresponden con sendos valles: Salazar (Ochagavía) y Aezkoa (Orbaitzeta). Encontrarás numerosas propuestas, todas ellas válidas, acerca de por dónde comenzar a recorrer este tesoro nacional o qué entrada más apropiada. Como en otiuMMadrid nos gusta hablar en primera persona, te diremos que nosotros dedicamos un día a entrar y salir por Ochagavía y el siguiente por el otro valle. Claro que nunca elegimos realizar el itinerario de varias decenas de kilómetros (que engloba las 16 rutas  balizadas), sino que recorríamos unos cuantos, nos asomábamos a un puñado de puntos turísticos debidamente señalizados así como a, aquí viene lo bueno, aquellos que no figuran en los mapas, y vuelta al hostal. Un apunte rápido sobre el alojamiento: si planeas con tiempo tu viaje, reserva con idéntica antelación. En caso contrario te tocará irte a municipios algo más alejados -lo cual tampoco es problema, nosotros lo hicimos y es más barato sin estar muy alejado de ambas entradas- como Zubiri, Espinal o Burguete. 

Presas, lagos, ermitas... la selva te
sorprenderá a cada paso.
Piérdete...
Sea cual fuere tu elección, habrás acertado. Porque además de los saltos de agua, Ermitas y otros monumentos como la Fábrica de Armas y varios puntos de interés turístico registrados en el mapa que te entregan (últimamente nos informaron de que hay que pagarlo) a la entrada, siempre toparás con árboles. Y abetos. Y terrenos de pasto. Y embalses gigantescos como el de Irabia. Y una alfombra de hojas en pleno otoño, con la flor asomando y tiñiendo de mil colores un espectáculo impresionante, sin efectos especiales ni trucos; solos tú y la naturaleza (que puedes contemplar desde uno de los 7 miradores). Por eso, siempre con mesura, éste es nuestro mejor consejo: piérdete. Entrégate a lo que te rodea, tómate tu tiempo para observarlo y escucharlo. Piensa: nos giramos al oír un frenazo en plena Gran Vía, nos paramos a ver una colisión -de ahí los atascos, por cierto-... ¿y no vas a tomarte unos minutos para disfrutar de parajes bañados por radiante sol y agua cristalina?

...pero no pierdas el Norte.
Tampoco es cuestión de que te conviertas en Bambi, claro... si te despistas un poco, las marcas del camino pueden tornarse súbitamente borrosas y encontrarte perdido. En tal situación, fuera pánicos: concibe la Selva como una M-30 en la que, si continúas caminando por la senda más ancha y libre de hojas (debido a la pisada y acción humana), sobrevivirás. Si cae la noche, los expertos hablan de seguir el camino empedrado, pues muchos de los cantos son blancos y reflectan la luz de la luna. Incluso en el peor de los panoramas, contigo tiritando de frío y acordándote de nosotros por recomendarte perderte y oyendo aullidos y pisadas, mantén la calma: Félix Rodríguez de la Fuente decía aquello de "el lobo, nuestro hermano".
El embalse de Irati es uno de los puntos favoritos de los visitantes. He aquí el por qué.
El encanto de Navarra
Obviando esta perla del Pirineo, Navarra tiene mucho más que ofrecer. Si son varios los días reservados a esta aventura y al final, bien por hartazgo de bosque o ya sea porque se te dio muy bien el senderismo y recorriste todo -cosa que dudamos debido a la extensión-, siempre te quedará Navarra.

No podemos creer en la casualidad de que todos y cada uno de los lugares que visitamos durante nuestra estancia allí -hostales, restaurantes, gasolineras, etc- fuera regentado por gente más que amable, dicharachera y que, afortunadamente y al igual que nosotros, elude "politiqueos" y no permite que unas u otras ideologías revienten una agradable conversación. Así que despójate de todo tópico porque aquí la única bandera que ondea es la  verde, marrón y rosada de una de las selvas más espectaculares del mundo, tan encantadora como sus gentes. Presumamos de Navarra y de España, saquemos pecho y llenémoslo de aire limpio... que buena falta nos hace purificarnos de vez en cuando.


otiuMMaximus
- Camina por el sendero, desvíate... y para. Observa, escucha, siente.
- Ochagavía es un enclave precioso, así como el ascenso a la Ermita de la Virgen de las Nieves.
- El embalse de Irabia. Siéntate y relájate. Él hará el resto.

otiuMMenester
- ¿Dónde? Selva de Irati. Ozbaieta y Ochagavía, Navarra.
- ¿Cuándo? Durante todo el año, si bien las mejores estaciones son otoño -sobre todo- y primavera.
- ¿Cómo? A-2 hasta Pamplona y después consulta en www.selvadeirati.com las diversas formas de llegar en función de la entrada elegida.
- ¿Cuánto? Se cobra una tasa de mantenimiento que, dependiendo de la entrada elegida, oscila entre los 4 y los 7 euros para turismos y 1,5 euros para motos. Una misma entrada no es válida para ambos accesos, si bien existen descuentos y promociones. Consulta en http://www.turismo.navarra.es/imgs/rrtt/05/01/01/00/3041DOC1.PDF

Jesús Clemente Rubio