martes, 30 de abril de 2013

Efectos Secundarios: La letra pequeña de la felicidad


Estás triste. O alguien lo está. A lo largo de nuestra vida viviremos en primera o sufriremos en tercera persona los devastadores efectos de una depresión. De ahí libros como "La generación del Prozac" y similares; somos carne de cañón de fármacos que engañan a nuestro cerebro pintándole una realidad turbia de rosa chillón. Cuando quien chilla es nuestro interior, que sigue roto pese a camuflarlo con una sonrisa química. Con todo este panorama se nos presente "Efectos secundarios", un filme que indaga en el precio de la felicidad, la dudosa moralidad del fin justificante de todo medio y la ética y diligencia médicas.

Te recrearás con el pulso en pantalla entre
Zeta-Jones y Law.
Y lo hace con un ritmo regular con algún pico de intensidad, pero no os esperéis grandes discursos, profundos puntos de vista ni posiciones visiblemente enfrentadas. La película navega entre las razones de un médico (Jude Law) para recetar a su paciente (Rooney Mara) un nuevo medicamento antidepresivo. Eficaz, le vuelve adicta hasta tal punto que parece resolver problemas agudizados por la encarcelación de su marido (Channing Tatum) quien, recién liberado, comprueba la incipiente farmacoadicción de su mujer. Sin embargo, y como se harta de decirnos uno de los hombres que más rápido lee del mundo, "lea detenidamente las instrucciones de uso". Y ella no lo hace.
Es tan efímera la felicidad de
esta pareja...
A partir de aquí se suceden múltiples hechos perfectamente ordenados y secuenciados para dar al espectador tiempo para asimilarlos e intentar hilar el argumento, pues todo lo anterior no es más que el punto de partida a un suspense en el que nada es lo que parece, ni siquiera el milagroso efecto de tan codiciado remedio contra la tristeza. Todos tienen sus razones y en ocasiones todos serán capaces de convencerte... para después decepcionarte. Así pues, cumple como intriga, erra como drama (nunca pensé que echaría en falta reacciones más melodramáticas) aunque soporta el ritmo gracias a las geniales interpretaciones de actores de renombre (junto a los citados, Catherine Zeta-Jones).

Rooney Mara desconcierta a su marido, médico, suegra y hasta al espectador con su actuación.
Recuerda: estamos ante un thriller de suspense a fuego lento y con un fuerte aroma (hedor si no te gusta el tema) a farmacología, así que si el mundo de la psicología y psiquiatría te envuelven, la película lo hará. En caso de duda... consulta al farmacéutico, mejor que te la cuente él.


otiuMMaximus

- Da miedo comprobar cómo funciona la industria farmacéutica.
- Jude Law logra que padezcas como  él.
- Giro argumental que salva la dinámica del film.

otiuMMenester

- Vista en Yelmo Tres Aguas, sala 1 (enorme) y por 5,95 gracias al descuento vigente de ciertos portales.
- Ve el avance: no te desvela gran cosa y es un buen aperitivo para decidirte a verla.


Jesús Clemente Rubio